viernes, 8 de febrero de 2013

PSICOMOTRICIDAD GRUESA


¿Qué ES LA PSICOMOTRICIDAD GRUESA?
Es la parte de la motricidad referente a los movimientos de los músculos que afectan a la locomoción o del desarrollo postural como andar, correr, saltar, etc., es decir, todo lo que tenga que ver con el desarrollo del niño que afectan a grupos de músculos sin tener en cuenta el detalle o la precisión que requiere la motricidad fina. A continuación detallaremos el desarrollo de la motricidad gruesa en las diferentes fases de crecimiento.
En el desarrollo motor, según la edad, se observan cinco fases:
 0 a 6 meses: Dependencia completa de la actividad refleja, en especial la succión. Hacia los  tres o cuatro meses se inician los movimientos voluntarios debido a estímulos externos.
 6 meses a 1 año: Se caracteriza por la organización de las nuevas posibilidades del movimiento. Se observa una movilidad más grande que se integra con la elaboración del espacio y del tiempo. 

1 a 2 años: alrededor del año y medio el niño anda solo y puede subir escalones con ayuda. Su curiosidad le hace tocar todo y se puede sentar en una silla, agacharse, etc... A los 2 años el niño corre y puede saltar con los dos pies juntos. Se pone en cuclillas, sube y baja las escaleras sintiendo el apoyo de la pared.
3 a 4 años: se consolida lo adquirido hasta el momento, se corre sin problemas, se suben y bajan escaleras sin ayuda ni apoyos, pueden ir de puntillas andando sobre las mismas sin problemas. Al llegar a los 4 años se puede ir solo con un pie,  el movimiento motor a lo largo del año se irá perfeccionando hasta poder saltar, mover, subir y bajar por todas partes.


5 a 7 años:  El equilibrio entra en la fase determinante, donde se adquiere total autonomía en este sentido a lo largo de este período. En esta fase, se automatizan los conocimientos adquiridos hasta el momento, que serán la base de los nuevos conocimientos tanto internos como socio-afectivos. Las posibilidades que se abren al niño delante de las siguientes fases de crecimiento (adolescencia, pubertad) hasta llegar al desarrollo completo vendrán marcadas ineludiblemente por lo adquirido y consolidado en estas etapas.


A partir de los 7 años la maduración está prácticamente completada, por lo que a partir de ahora y hasta los 12 años es el momento idóneo para realizar actividades que favorezcan el equilibrio y la coordinación de movimientos.

PSICOMOTRICIDAD FINA


¿Qué es la Motricidad Fina?



La motricidad fina comprende todas aquellas actividades del niño que necesitan de una precisión y un elevado nivel de coordinación.
Esta motricidad se refiere a los movimientos realizados por una o varias partes del cuerpo, que no tienen una amplitud sino que son movimientos de más precisión.
Se cree que la motricidad fina se inicia hacia el año y medio, cuando el niño, sin ningún aprendizaje, empieza a emborronar y pone bolas o cualquier objeto pequeño en algún bote, botella o agujero.


La motricidad fina implica un nivel elevado de maduración y un aprendizaje largo para la adquisición plena de cada uno de sus aspectos, ya que hay diferentes niveles de dificultad y precisión.

Para conseguirlo se ha de seguir un proceso cíclico: iniciar el trabajo desde que el niño es capaz, partiendo de un nivel muy simple y continuar a lo largo de los años con metas más complejas y bien delimitadas en las que se exigirán diferentes objetivos según las edades.

Los aspectos de la motricidad fina que se pueden trabajar más tanto a nivel escolar como educativo en general, son:


¨ Coordinación viso-manual;
¨ Motricidad facial;
¨ Motricidad fonética;
¨ Motricidad gestual

Desarrollo de la Motricidad Fina

EI desarrollo de la motricidad fina es decisivo para la habilidad de experimentación y aprendizaje sobre su entorno, consecuentemente, juega un papel central en el aumento de la inteligencia. Así como la motricidad gruesa, las habilidades de motricidad fina se desarrollan en un orden progresivo, pero a un paso desigual que se caracteriza por progresos acelerados y en otras ocasiones, frustrantes retrasos que son inofensivos

LA IMPORTACIA DE LA PSICOMOTRICIDAD EN LOS PREESCOLARES


En la etapa preescolar (Jardín-nivel Inicial) el niño experimenta los momentos, tal vez, más importantes, los  más cruciales de su vida, de su  desarrollo integral, y marcará su futura etapa como adulto.
En esta etapa, el niño preescolar, se encuentra en una edad en la que sus sentidos, tanto externos, vista, audición, tacto, olfato, gusto, como internos, es decir los que se activan sin relación directa con otros objetos, -el sentido cinestésico, por ejemplo-, se ven estimulados constantemente y son capaces de ejercer acciones principales, pues juntos se encuentran en plena fase de maduración; entonces, muchas de las destrezas y habilidades  importantes que llega a adquirir el ser humano se desarrollan en esta maravillosa etapa de su vida.


Durante los cinco primeros años de su vida y formación, el niño requiere la manipulación dirigida de objetos para desarrollar su motricidad, estimular el desarrollo de su pensamiento y el aprendizaje sucesivo de habilidades más complejas como la lectoescritura.

Estas pequeñas tareas como rasgar, cortar, pintar, colorear o enhebrar se relacionan directamente con la capacidad del infante de coordinar su visión con los movimientos de manos y dedos y aunque se vean simples y sin mayor importancia, son fundamentales para su desarrollo motriz y su futuro en la lectoescritura y en otras áreas académicas.


Estos movimientos controlados y deliberados que requieren mucha precisión, conocidos como de "motricidad fina", desempeñan un rol protagónico en el posterior aprendizaje de la habilidad manuscrita.

Estas tareas, o actividades de coordinación viso-motriz, tienen como característica fundamental la introducción de un "objeto", llámese lápiz o papel, dentro de un marco de manipulación y utilización.
El objetivo principal es la adquisición del control sobre los movimientos y el consecuente dominio de sí mismo por parte del niño, en relación con los objetos sobre los que actúa y el espacio donde tiene lugar la actividad.
De la misma manera, estos ejercicios suponen la representación mental de la acción, antes de realizarla, por lo que se pueden definir como una sucesión ordenada funcional y precisa de movimientos ojo-mano, que implican un adecuado funcionamiento de los órganos visuales y una actividad reguladora del sistema nervioso central, para que se produzca la respuesta adecuada, en este caso las grafías del niño. 


Para el niño, el objeto es siempre algo atractivo y siente mucha curiosidad por conocerlo, sobre todo al principio; al dejar que el niño se familiarice con el objeto, y al tener el objeto la capacidad de retener la atención del pequeño, por medio de: condiciones ergonómicas, colores que llamen su atención y de formas amigables que le sirvan de estructura hacen que la tarea del maestro sea cada vez más precisa y exitosa en la búsqueda entre el mundo gestual del infante y el mundo del lenguaje articulado. 



Lo que conocemos como “percepción” se encuentra en la base de todo éste aprendizaje y los logros del niño, por medio de la cual cada individuo da significado a la información que recibe a través de los sentidos, en este caso muy especialmente a través del desarrollo de la motricidad fina del tacto. Cada vez que el niño "acciona" sus sentidos, el cerebro activa un proceso de interpretación y clasificación de los datos que recibe y que posteriormente le permiten elaborar conceptos simples y complejos. 



La Lectoescritura es un proceso cognitivo que necesita  de cierta madurez perceptiva, especialmente en las áreas visual, auditiva y de motricidad.